*** w97 15/4 25 – Bodas que honran a Jehová ***
La experiencia muestra que una buena manera de limitar la concurrencia consiste en invitar por escrito a todos los asistentes.
Es más prudente invitar a personas en lugar de a congregaciones enteras, y como cristianos ordenados, debemos respetar los límites que la pareja establezca. Las invitaciones por escrito también nos ayudarán a evitar la embarazosa situación de que aparezca un expulsado en el banquete, pues si eso ocurre muchos hermanos pudieran optar por marcharse. (1 Corintios 5:9-11.) La pareja debe invitar con mesura a sus conocidos o familiares incrédulos, concediendo más importancia a los que “están relacionados con nosotros en la fe”. (Gálatas 6:10.) Algunos novios han preferido invitar a sus conocidos mundanos y parientes incrédulos al discurso de boda en lugar de convidarlos al banquete. ¿Por qué motivo? Pues bien, en algunas ocasiones los parientes mundanos han provocado situaciones tan vergonzosas en los banquetes que muchos hermanos se han sentido obligados a marcharse. Algunas parejas han decidido celebrar una pequeña cena con los familiares cercanos y sus amigos cristianos más allegados.
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Expulsión
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