17 oct 08

Los malos frutos de la intolerancia religiosa

Reflexión sobre la parábola del Buen Samaritano.

Lucas 10:29-37

Dijo a Jesús: ‘Y ¿quién es mi prójimo?’ Jesús respondió: ‘Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dió al posadero y dijo: ‘Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.’ ¿Quien de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?’ Él dijo: ‘El que practicó la misericordia con él.’ Le dijo Jesús: ‘Vete y haz tú lo mismo.’ -Santa Biblia, Evangelio de Lucas 10:29-37.

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