México, D.F. julio 10 de 1997
SR. SERGIO SALDAÑA SALDAÑA.
P R E S E N T E.
Estimado Sergio: primero que nada quisiera agradecerte por la atención que prestaste a mis comentarios vertidos la noche del miércoles sobre los temas que comentamos en esa ocasión. Quiero además, compartir contigo algunas citas bíblicas que, en mi opinión, aclaran mucho lo que platicamos sobre la doctrina que los testigos sostienen sobre la profecía denominada de los siete tiempos, registrada en Daniel 4… Como habré de salir el sábado por la noche te dejo este manuscrito con tu hermano Víctor, pero cuando regrese estaré a tus órdenes para comentarlo personalmente.
Mi intención no es discutir contigo, sino analizar algunos textos bíblicos que podría aclarar si la destrucción de Jerusalén y del templo de Jehová, a cargo de Nabucodonosor, ocurrieron en el año 607 o en el año 587 A.C. Las publicaciones de los testigos de Jehová sostienen que este evento ocurrió en el 607 A.C., mientras que las publicaciones seculares y de orden religioso sostienen que en realidad fué en el año 587 A.C.
Para mi gusto es importante aclarar esto porque si la caída de Jerusalén ocurrió en 587 A.C. y no en 607 A.C., entonces algunas doctrinas básicas de los testigos de Jehová son falsas y, en consecuencia, quienes creen en ellas simplemente están engañados, independientemente de la sinceridad que muestren. Es decir, Sergio, ¿de qué sirve andar de casa en casa predicando una mentira o digamos, una doctrina de hombres sin base bíblica? Hay personas que dicen mentiras con cierta facilidad y después de hacerlo en repetidas ocasiones llegan, incluso, a creer que sus mentiras son verdad? ¿Tú crees que el hecho de repetir una mentira, aunque sea inocentemente, la convierte en verdad?
Los testigos sostienen un punto de vista muy particular sobre la profecía que denominan de los siete tiempos. Enseñan que el inicio de dicha profecía ocurrió cuando la gobernación de Jehová fue quitada de su pueblo escogido (Judá) al caer el último rey, Sedequías, en manos de Nabucodonosor II rey de Babilonia. A partir de entonces pasarían 7 tiempos o 2,520 años a fin de que Jehová recuperara dicha gobernación para su Hijo Jesucristo. Esto, afirman, según ellos se cumplió en octubre de 1914, de acuerdo con Revelación capítulo 11.
Sin embargo, ¿pueden probar esto histórica y bíblicamente? Desde el punto de vista histórico sostienen que la historia seglar de ese período no es confiable y que, en consecuencia, todos los que se apoyan en la historia para decir que la caída de Jerusalén fue en el año 587 A.C. están equivocados. Sin embargo, hay una fecha de la historia seglar de ese período con la que sí están de acuerdo: el año 537 A.C. fecha en la cual históricamente se cumplió la profecía de Jeremías (capítulos 25 y 29) sobre los 70 años que habrían de estar cautivos los judíos en Babilonia. Esta fecha, 537 A.C. les presenta el siguiente problema: Si los judíos salieron de Babilonia al cabo de 70 años de cautiverio, y esto ocurrió en el año 537 A.C. entonces ¿cómo pudo caer Jerusalén en el año de 587 A.C. si entre ambas fechas no hay más de 50 años y la profecía de Jeremías dice que debían de estar cautivos 70 años?
Entonces, para que las cosas cuadren con su doctrina y con sus cuentas, deciden que la historia está mal y que en realidad la caída de Jerusalén fue en el año 607 A.C. y para colmo, dicen que Jehová apoya sus desvaríos y para apaciguar su conciencia citan los textos de Jeremías que hablan sobre la caída y desolación de Jerusalén (Jer. 25:11-12 y 29:10). Sin embargo, Sergio, quisiera que en un esfuerzo de sinceridad y, considerando la importancia que tiene la verdad, reconsideraras estas citas en un contexto bíblico ajenos a nuestras ideologías y creencias religiosas. O como dicen los testigos de Jehová, que te esforzaras por analizarlos en forma razonable ¿OK?
Bien, considera entonces que tomadas aisladamente, las citas de Jer. 25:11,12 y 29:10 no hablan de otra cosa que de un período de cautividad de 70 años el cual fue decretado por Jehová sobre los judíos. Sin embargo, estos textos no dicen cuándo deberían empezar esos 70 años ¿o sí? Entonces debiera buscarse el contexto para saber cuándo debían comenzar. Y aquí es donde los testigos de Jehová suponen que el inicio fue con la caída de Jerusalén. Pero a mi me parece que hubo ciertos actores que vivieron la cautividad y que fueron contemporáneos de Jeremías y que su testimonio aclara toda duda al respecto. ¿A quién me refiero? A los profetas Daniel y Ezequiel quienes pueden darnos luz al respecto.
Preguntemos pues, a Jeremías y a sus colegas si la caída de Jerusalén señala el inicio de los 70 años de cautividad de los judíos. Veamos primero el contexto de Jeremías 25:11-12. Al inicio de este capítulo se lee: “Palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, el cual era el año primero de Nabucodonosor rey de Babilonia.” (Jer. 25:1)
De este versículo se puede destacar lo siguiente:
-La fecha en la cual fué dada dicha profecía: Cuarto año del reinado de Joacim. Es decir, un año después de que Daniel, y sus compañeros fueron llevados cautivos (Dan. 1:1). Nótese que Joacim reinó once años sobre Judá (2 Crón. 36:5) y su reinado terminó 11 años con 10 meses antes de que cayera Jerusalén en manos de Nabucodonosor II.
- La causa por la que iban a estar cautivos 70 años. Su iniquidad y el no escuchar las advertencias que Jehová les enviaba a través de sus profetas (entre ellos Jeremías). Jer. 25:2-11. -
Pero note también que esta profecía no aplicaba solamente a los moradores de Judá, sino a “todas las naciones en derredor”
(Jer. 25:9, 15-28). No obstante sobre Judá se dice: “Porque he aquí, a la ciudad sobre la cual es invocado mi nombre yo comienzo a hacer mal…” )Jer. 25:29).
De la lectura de este capítulo, se puede deducir que los setenta años de cautividad iniciaron en el tercer año de Joacim, cuando el templo de Jehová fue saqueado y Daniel, Ananías, Misael y Azarías fueron llevados cautivos. Esto se deduce también por lo que Daniel mismo habla al respecto: “En el año primero de Darío, hijo de Asuero,…yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años.” (Dan. 9:1-2).
Es decir, resulta razonable considerar que Daniel estaba por cumplir 70 años de cautividad cuando dijo lo anterior. Si fuese cierto lo que suponen los testigos de Jehová, entonces cuando Daniel dijo lo anterior tendría alrededor de 90 años cautivo… ya que el templo de Jehová fue destruído por Nabucodonosor en tiempo de Sedequías, es decir unos veinte años después de que Daniel fue llevado cautivo. Esto se deduce de considerar que antes de Sedequías reinaron Joacim y Joaquín y que el tiempo que reinaron todos, incluido Sedequías fué de poco más de 22 años. En efecto, Joacím reinó 11 años (2 Crón. 36:5); Joaquín, su hijo, reinó sólamente cien días (2 Crón. 36:9); y el propio Sedequías reinó once años (2 Crón. 36:11) al final de los cuales el templo fué destruido.
Para corroborar lo anterior, veamos el texto de Jeremías 29:10 que a la letra dice: “Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar.” Esta cita, como la de Jeremías 25:11-12 deben leerse en el contexto en que fueron escritas ya que los versos previos nos indican el tiempo en que fueron escritos. ¿Lo vemos?
-Esta vez, la profecía de los 70 años se manifiesta mediante una carta escrita por Jeremías (Jer. 29:1).
-La carta fue enviada a quienes estaban cautivos en Babilonia según se deduce de Jer. 29:1,4,16.
-La carta fué enviada por Jeremías, a través de Elasa y de Gemarías en tiempo del rey Sedequías (Jer. 29:3).
-El tenor de la carta es decirle a los cautivos que Jehová quiere que no se dejen engañar por los falsos profetas quienes les han dicho que su cautiverio será breve (Jer. 29:30-32). En contraste, Jehová les dice que vivan su cautiverio en paz, que se casen y que construyan casas, etc, porque su cautiverio va a duran 70 años, de acuerdo con su designio (Jer. 29:4-10).
En fin, una lectura cuidadosa de este capítulo nos revela nuevamente que Jeremías se dirije a los cautivos que están en Babilonia cuando aun estaba reinando Sedequías, es decir antes de que el templo fuese destruido. ¿Sería razonable suponer que los cautivos van a estar en Babilonia 70 años después de que sea destruido el templo cosa que aun no sucedía? ¿No sería más lógico considerar que el espíritu del texto les está diciendo que su cautiverio concluirá setenta años después de que fueron llevados cautivos? Ahora bien, es de notarse que además de Daniel y sus amigos, ocho años después, en tiempo de Joaquín hijo de Joacim, otros judíos más fueron llevados cautivos, entre ellos el profeta Ezequiel (Eze. 1:1-2). Y al respecto resulta interesante leer que el profeta Ezequiel llevaba una cuenta exacta de los años de su cautividad. Y precisamente en este contexto es que se entiende que los setenta años de cautividad no inician con la caída el templo. En efecto nota lo que el propio profeta dice en las siguientes dos citas:
“Aconteció en el año duodécimo de nuestro cautiverio, en el mes décimo, a los cinco días del mes, que vino a mí un fugitivo de Jerusalén, diciendo: La ciudad ha sido conquistada.” (Eze. 33:21). De una lectura cuidadosa del texto se advierte que el profeta ya tenía doce años cautivo cuando Jerusalén fué destruída junto con el templo de Jehová.
Para corroborar lo siguiente, el profeta dice posteriormente: “En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fué conquistada,…” (Eze. 40:1). La lectura del texto sugiere que el profeta seguía creyendo que Dios los visitaría al final de los setenta años de cautiverio y no setenta años después de que el templo de Jehová había sido destruido.
En fin mi estimado Sergio, esto es lo que dice la Biblia sobre el inicio de los 70 años de cautiverio y la destrucción de Jerusalén. Y si la Biblia tiene razón, entonces Jerusalén cayó en manos de Nabucodonosor II en el año 587 A.C. como afirma la historia seglar y no en 607 A.C. como suponen los testigos de Jehová. Por lo tanto, si sumamos los 2,520 años que supone la profecía de los siete tiempos, a partir de 587 A.C., entonces llegamos al año 1933 y no a 1914. Esto rompe todo lo que los testigos exponen sobre la supuesta “presencia” (parusía) de Jesús en 1914 en el cielo, y por supuesto todas las doctrinas colaterales como la que enseña que a partir de entonces Jesús está reuniendo en su reino a los 144,000.
Como te dije el miércoles, para mi gusto no basta con hablar y decir lo que se piensa. En cuestiones de doctrina y fe más que hablar o adoptar una posición de ingenuidad y sinceridad, hay que probar bíblicamente lo que se cree. De otro modo, Sergio, cada que convencéis a una persona con vuestros argumentos, sin daros cuenta la estáis engañando aunque sea inocentemente.
Y claro que me daría gusto, a mi regreso, platicar más al respecto contigo o con quien tenga interés en este tema tan interesante y de cuyo conocimiento podría depender su salvación. Quedo a tus órdenes en el número xxxxxxxxx y en el correo electrónico:
xxxxxxxx@yahoo.com
Atentamente tu amigo y servidor.
Juan Gallardo Cervantes
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JAJAJAA!
Qué payasitos!
Osea que por entrar en razonamientoque hubo mala interpretación por centurias incluso la patinada de la sociedad watchtower Rusell, antecedidapor los adventistas Barfour, va depender SU SALVACIÓN!
Esto es el colmo!
EL DIABLO SE LOS LLEVE A TODOS!
buena informacion,pero jeremias 25=1 y daniel 1=1 es el mismo ano