5 oct 07

Desde un punto de vista bíblico, apostasía sería negar a Cristo y emprender un derrotero de vida totalmente ajeno al espíritu de sus enseñanzas. La Enciclopedia Británica explica el término “Apóstasía” como “total rechazo del cristianismo por parte de una persona bautizada, que habiendo profesado una vez la fe, la rechaza públicamente. Se distingue de herejía, la cual se limita al rechazo de una o más doctrinas cristianas… El término apóstasía se ha usado también para referirse a los que han abandonado su condición monástica o clerical sin permiso.”

Los testigos de Jehová (también lo hacen otras iglesias) tienen su propia definición de apostasía. Muchas veces aplican ese término a los que simplemente dejan su organización. Pero si el significado básico de la palabra apostasía es abandonar la fe de uno, entonces también habría que decir que muchas personas que ahora son testigos de Jehová son apóstatas de las creencias de las iglesias a las que antes pertenecían. Hasta Jesús y sus apóstoles serían apóstatas del sistema religioso al que una vez pertenecieron, el judaísmo.

La psicósis generada por parte de la organización de los testigos de Jehová con respecto a ese concepto de “apostasía”, ha hecho que se tenga un punto de vista totalmente distorsionado de lo que realmente significa, sobre todo desde que tuvieron lugar en su organización las expulsiones de miembros veteranos y muy respetados de la Betel de Brooklyn en 1980. Antes, la palabra “apostasía” apenas aparecía en el Indice de las Publicaciones de la Watchtower. Después de 1980, aparece cientos de veces y constantemente su revista La Atalaya inculca un terrible odio a cualquiera a quien se le haya puesto el sambenito de “apóstata.” Cualquier persona diría que tal actitud parece que se base más en el temor que en la tranquilidad de saberse realmente en la verdad.

Algo que ilustra muy bien cómo la Watchtower ha creado su propia definición de “Apostasía” es el poder echar un vistazo a la definición de ese término en el libro Ayuda para Entender la Biblia (edición 1971):

“Entre las diversas causas de la apostasía expuestas en las advertencias apostólicas se encuentran: la falta de fe (Heb. 3:12), la falta de aguante ante la persecución (Heb.10:32-39), el abandono de las normas morales correctas (2 Ped. 2:15-22), el prestar atención a “palabras fingidas” de falsos maestros y a “expresiones inspiradas que extravían” (2 Ped. 2:1-3; 1 Tim. 4:1-3; 2 Tim. 2:16-19; compárese con Proverbios 11,9) y el tratar de “ser declarados justos por medio de ley”. Los que abandonan voluntariosamente la congregación cristiana se convierten en parte integrante del “anticristo”. (1 Juan 2:18, 19) (Gál. 5:2-4)”

Pero es muy curioso ver la definición del mismo término en el libro Perspicacia para Comprender las Escrituras, y después de que ya habían tenido lugar los acontecimientos de 1980 en Brooklyn:

“Aun profesando tener fe en la Palabra de Dios, puede que los apóstatas desatiendan su servicio a Dios al considerar de poca importancia la obra de predicar y enseñar que Él encargó a los seguidores de Jesucristo. (Lucas 6: 46; Mat. 24:14; 28:19, 20.) También puede que aleguen servir a Dios, pero rechacen a sus representantes, su organización visible, y comiencen a “golpear” a los que habían sido sus compañeros de fe, con el fin de obstaculizar su obra. (Ju. 8:11; Nú. 16:19-21; Mat. 24:45-51). Los apóstatas procuran por lo general que otros les sigan. (Hch. 20:30; 2 Ped. 2.1, 3). Los que abandonan voluntariosamente la congregación cristiana se convierten en parte integrante del “anticristo”. (1 Juan 2:18, 19)”

Es fácil apreciar la diferencia entre un texto y otro. La modificación añadida es una triste manipulación sin base bíblica alguna y un intento por mantener su política doctrinal de ser los únicos representantes de Dios en la tierra. El adoctrinamiento es constante, y es raro que un testigo común lo note.

Según las Escrituras, a los falsos maestros se les conocería sobre todo por sus frutos y por su conducta. Si estos no reflejaban un espíritu cristiano, solo era de esperar también que lo reflejaran en sus enseñanzas. Lo que uno observa en las Escrituras es que los cristianos, sobre todo los apóstoles, procuraban reajustar las conductas inmaduras (estamos hablando de apóstoles elegidos directamente por Jesucristo). Otra cosa bien distinta es la obsesión de la Watchtower por desprestigiar una y otra vez a quienes no aceptan al cien por cien su ortodoxia. Es algo parecido a cuando los sectores más ortodoxos del catolicismo emplean el término “hereje” para con quien no acepta toda la ortodoxia católica. Sin embargo, parece que sería lógico esperar que los cristianos no debieran maltratar a otros cristianos, ni por esas razones ni por ninguna otra, pues no parece que tenga eso nada que ver con el espíritu excelso y amoroso de las enseñanzas de Jesucristo.

Es obvio que dentro de la organización de los testigos no se haga mucha publicidad de los que abandonan. Siempre se habla de los “aumentos” que hay. Pero, son ya miles las personas que están abandonando de un modo u otro el movimiento. Muchos no lo hacen de una manera literal, pero sí desde su corazón. Hombres y mujeres que sirvieron por muchos años de manera muy activa, están muy cansados ya y apenas siguen “al paso con la organización”. No se van de manera definitiva porque es difícil dejar la organización de una manera honorable. Muchos tienen a toda su familia dentro y las consecuencias de tomar alguna decisión de conciencia son conocidas ya por todos. Eso es muy comprensible. Pero su corazón, de muchas maneras ya no es el mismo. Afortunadamente muchos de ellos han sido capaces de ver ya la diferencia entre “Dios” y “organización.”

De modo que habría que dar un buen uso a la palabra “apostasía,” el que las Escrituras le dan, no el de los intereses de una organización o institución humana.

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