El miembro del Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová, John (Jack) Barr, murió el 4 de diciembre de 2010 a la edad de 97 años. John Barr nació en 1913, en la región de Aberdeen, Escocia. Su abuela, Émilie Jewell, se bautizo en 1908 y su padre en 1912. Ellos eran la única familia que pertenecía al grupo de Los Estudiantes de la Biblia en el norte de Escocia. Como resultado, su hogar fue muy conocido por muchos de los representantes que viajan la Sociedad Watch Tower, tales como Albert Lloyd, Senior Herbert, y Fred Scott. Algunos incluso llegaron desde la sede de la Sociedad en Brooklyn, Nueva York, incluyendo W.E. Van Amburgh y A.H Macmillan.
Los Testigos de Jehová veteranos sin duda alguna deben recordar el énfasis que durante largos años recibió la inminencia del fin, siendo uno de los pilares de referencia la interpretación dada a la “generación que no pasará” de la que habló Jesucristo (Mateo 24: 34).
“Desde 1914 no pasará una generación hasta que todo se haya cumplido”. La Atalaya, 1 julio 1951.
Es más que notorio que el punto central en los pensamientos y anhelos en el colectivo de los testigos de Jehová se ha circunscrito a una espera de la realización inmediata del propósito de Dios. Desde la Watch Tower se han emitido unas “señales” que han sido la base para una serie de cálculos oficiales y consideraciones individuales con influencia directa en el comportamiento de las personas.
Han sido arrastrados a sentir la sensación de la proximidad del fin de este “sistema de cosas” en menos tiempo del que ya ha pasado y han sido fuertemente estimulados a participar en una obra “urgente” de juicio escenificado a través de las visitas a las personas allá donde éstas se encontraran. A todos ellos se les ha hecho palpar la entrada en el Paraíso. Hasta tal grado la vida de los testigos ha estado impregnada por esa visión del tiempo y los acontecimientos de todo tipo, tal como puntualmente iban siendo interpretados desde las páginas de los “atalayas” de Brooklyn, que ha absorbido muchas energías y ha discriminado el resto de cosas como algo secundario, prácticamente superfluo, en la vida cotidiana de una buena parte de esas personas.
1914, ese es el año. Ahí se han anclado finalmente como referente temporal. En esa fecha han plantado sus reales para llevar a cabo todo tipo de incursiones especulativas y para dar explicación a los acontecimientos ocurridos desde entonces relacionándolos necesariamente con la profecía bíblica.

