En la quinta jornada del juicio a Luis Martínez, una vecina aseguró haberlo visto con la chica de 15 años el día que desapareció. Luego la joven fue hallada muerta con signos de haber sido violada.
19-11-2011
Enrique Pfaab
epfaab@diariouno.net.ar
Con su declaración de ayer, la misma que ha repetido decenas de veces en el transcurso de la causa, la mujer complicó por primera vez la situación del único acusado, que hasta aquí había sorteado sin inconvenientes los días previos y cuya participación en el crimen estaba muy lejos de ser probada.
Sánchez, vecina del distrito Rodríguez Peña, repitió lo que ha dicho desde que se contactó por primera vez con la policía, un mes después de ocurrido el crimen. El 25 de marzo de 2009 partió de su casa en bicicleta hacia la escuela San Martín Labrador, de Barriales, para asistir a una reunión de padres. En el cruce de rutas 60 y 61 vio un auto parado en la banquina opuesta, mirando hacia el oeste. Allí observó a tres jóvenes y a una chica que tenía puesta la ropa de la escuela y que llevaba unas carpetas en los brazos.
“Uno me pareció que era Walter (hermano del imputado), por su forma de caminar. Lo miré para saludarlo, pero vi que no era él”, dijo entre otros datos que aportó.
Además aseguró que cuando concurrió al velatorio de Mayra identificó a la chica del ataúd como aquella que había visto la siesta del 25. Incluso aseveró que cuando iba hacia el velorio equivocó el camino y terminó sin saberlo frente a la casa de Martínez, en donde reconoció también el auto del imputado como el visto 48 horas antes.
Sigue una inspección ocular
Gracias a la virtud del presidente del tribunal, Eduardo Orozco, de transmitirle tranquilidad a la testigo y cuidarla de los entendibles embates de la defensa, la mujer pudo declarar con soltura, tranquilidad y realizando un relato creíble.
Lo que terminará de definir el valor de su testimonio será la inspección ocular que realizará el tribunal el lunes, cuando haga el mismo recorrido que efectuó Mayra Tarifa ese día y confirme si la testigo Sánchez pudo observar desde su posición todo lo que asegura haber visto o, si en cambio, su declaración está influida por la intención policial de esclarecer el caso.
La Justicia pretende establecer si Luis Martínez tiene una doble personalidad. Se quiere saber si su aparente pasividad, sus valores familiares y su ferviente participación en los Testigos de Jehová no esconden a un psicótico sexual. Al hombre no se le han conocido relaciones amorosas, en cambio la policía le secuestró un teléfono celular con imágenes pornográficas. El crimen, por su grado de perversidad, parece haber sido cometido por alguien que padece un severo trastorno.


